viernes, 14 de julio de 2017

Rajoy Vulnera la Constitución.



A primeros de junio de este año de 2017 el Tribunal Constitucional sentencio por unanimidad la inconstitucionalidad de la amnistía fiscal -con la que el gobierno de Rajoy obsequió ilegalmente a un acaudalado elenco de presuntos defraudadores-, El mismo Tribunal Constitucional que apenas un mes después ha anulado, también por unanimidad, las partidas del presupuesto catalán destinadas al ilegal referéndum de autodeterminación. La coincidencia no es casual, sino causal.

 Rajoy, El presidente de gobierno que no ha tenido empacho en ignorar la ley para su conveniencia política se niega a cumplirla por el mismo motivo. Y mientras tanto hace alarde de defensor del Estado de Derecho y de la Constitución ¡Cuanto cinismo!.

La división de poderes del Estado es garantía de independencia judicial. Y la independencia judicial es requisito necesario para evitar abusos de poder. El cumplimiento de la ley no es voluntario ni puede depender de arbitrariedades o conveniencias. Sin imperio de la ley el Estado de Derecho deja de serlo y deriva hacia un Estado de desecho, que es el preludio de un Estado fallido, como tantos hay en el mundo, aunque algunos no estén reconocidos como tales. 

La ley es para todos, y nos obliga a todos, pero muchísimo más a los que tienen por oficio, o por cargo político, la gran responsabilidad de aplicarla. Y el artículo 155 no es una sugerencia interpretable, el artículo 155 es ley de rango superior al formar parte integrante del texto constitucional, y cuando se dan las condiciones previstas y expresadas en su texto -hecho abrumadoramente innegable-, resulta de obligado de obligado cumplimiento, a menos que aceptemos que en la practica el artículo 155 no está vigente y que la Constitución que lo contiene es papel mojado.

Ahora relean atentamente el breve texto constitucional que recoge el artículo 155, se supone que aun vigente, y extraigan sus propias conclusiones:

Artículo 155
Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.

Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas

Claro, conciso, y de indubitable aplicación. Pero el Gobierno presidido por Rajoy ni siquiera han dado el primer paso, llamando a capitulo al presidente secesionista de la Generalidad de Cataluña. Es una certeza que el gobierno presidido por Rajoy, con todos y cada uno de los miembros del Consejo de Ministros, al impedir la aplicación del artículo 155, están vulnerando la Constitución que han jurado defender.

Y mientras tanto Rajoy calla, y cuando habla lo hace tímidamente, en condicional, en futuro indefinido, prometiendo que aplicara la ley, prometiendo que no permitirá la independencia, pero… ¿Cuando? Quizás cuando el mal ya este consumado, y no tenga remedio ni vuelta atrás. A estas alturas obstinarse en seguir confiando en la palabra de Rajoy es propio de ilusos o de desesperados. Recordemos como incumplió su promesa de impedir el referéndum del 9N. Definitivamente: Rajoy no está en condiciones de asegurar que no se celebrará el referéndum por la autodeterminación, y que la independencia no se proclamará -otra vez-, desde el balcón de la Generalidad de Cataluña.

Rajoy -al que le parece un coñazo presidir desfiles del Ejercito Español-, nunca se ha tomado a España en serio, y sigue burlándose de todos los españoles leales a España, al no cumplir con su deber e impedir ipso facto el avance hacia un sedicioso referéndum de autodeterminación con fecha proclamada urbi et orbe por la máxima autoridad del Estado en Cataluña., un payaso sedicioso que responde al nombre de Puigdemont.

El presidente del gobierno de España vulnera la Constitución en el asunto más grave y urgente que nos afecta a todos los españoles, presentes y futuros. Rajoy carece del vigor y gallardía necesarios para aplicar la ley al nacionalismo catalán, con la cual el mismo y la cúpula del PP han mantenido importantes y sustanciosos pactos de gobierno. Rajoy -el estafermo que ha convertido el tancredismo en arte de supervivencia política-, pretende seguir huyendo de su responsabilidad. Sigue y previsiblemente seguirá demorando hasta que sea demasiado tarde la decisión más importante de su vida: Iniciar el procedimiento de aplicación del artículo 155, en cumplimiento de su principal y más fundamental deber legal y patriótico como presidente del gobierno de la nación: Defender a España y la Constitución vigente. Pero lamentablemente los españoles tenemos en la presidencia del gobierno a un pusilánime indolente que rehúye una responsabilidad histórica que claramente le supera.

En las últimas cuatro décadas los presidentes del gobierno de España siempre han regalado al nacionalismo un plus de legitimidad y les han dejado tener la iniciativa política. Rajoy, y otros miembros perennes del aparato del PP han compartido complicidades extremadamente lucrativas con dirigentes del nacionalismo catalán, y comparten hoy el mismo miedo a la publicación de algunos dosieres ultra secretos en poder de Pujol, y de cuyo conocimiento público saldrían muy mal parados. Eso explica que Rajoy -al margen de sus juegos retóricos-, haya sido en la práctica muy obsequioso y contemporizador con el nacional separatismo catalán, y en ningún caso con los patriotas españoles que nos defendemos de ese nacionalismo opresivo y absurdo.

En su permanente ofensiva contra España y el estado de Derecho, los grupos antiespañoles agrupados en torno al nacional secesionismo catalán, han contado a su favor con la completa ausencia de un proyecto nacional español defendido desde el Gobierno de España. Carencia anterior a Rajoy, y que Rajoy ha heredado y continuado.

Rajoy que durante cuatro años tuvo mayoría absoluta y manos libres para ejercerla, ha cometido en el conflicto catalán todos los errores posibles. Errores de diagnostico, como minusvalorar la intentona secesionista y tildarla inicialmente de algarabía, y poco después de suflé. Errores de entreguismo, como implementar y continuar destrozando la unidad del Archivo Nacional de Salamanca y acabar de dárselo a los separatistas. Errores fundamentales como permitir que en Cataluña se discrimine la lengua común de todos los españoles y supuestamente oficial en toda España. O errores de una idiotez insuperable: Designar a su Ministro de Exteriores, como el interlocutor del Gobierno de España con los que defienden que Cataluña es una nación diferente de España.

Mariano Rajoy Brey, ha sido en esta cuestión, y en otras, el obediente consentidor y continuador de su nefasto predecesor -José Luis Rodríguez Zapatero-, presidente por accidente -provocado-, y embaucador del 11M, de la Memoria Histórica, de la Alianza de Civilizaciones, de la Ideología de Genero, del Aborto, del Proceso de Paz, y demás trampas de ingeniería social contra la verdad, la libertad, la justicia.

Mariano Rajoy, ha tomado el relevo en la obra de traición a España emprendida por Zapatero, y ha propiciando con su buenista política de apaciguamiento el desarrollo canceroso del separatismo catalán, que ha crecido hasta convertirse en la amenaza maligna más grave a la que nos enfrentamos los españoles, pues atenta contra nuestro propio ser como españoles, y lo hace desde las instituciones legislativas y ejecutivas del Estado que nos debería proteger: Generalidad de Cataluña, Parlamento de Cataluña, Ayuntamientos, Congreso de los Diputados, Senado.

Para una parte multitudinaria, poderosa y fanatizada de la sociedad catalana el referéndum y la independencia son indiscutible dogma de fe, y absolutamente inevitables, y nada les desanima de su locura colectiva. Lo suyo es un alucinógeno sucedáneo de la religión, y creen que si no lo consiguen inmediatamente lo conseguirán poco después. Pero al mismo tiempo muchos sesudos analistas aseguran que el referéndum de autodeterminación y la independencia son imposibles, y nunca llegaran ¿En qué quedamos? ¿Inevitable o imposible? Pues ni lo uno ni lo otro. Estamos ante un escenario extremadamente disparatado, con una correlación de fuerzas inestable y donde hasta lo más sensato puede ser descartado y lo más absurdo puede ser posible, y, en consecuencia, lo más acertado es valorar las probabilidades de futuro con prudencia y sin apriorismos.

Me vienen a la mente dos refranes españoles. “Quien evita la ocasión, evita el peligro”, o “muerto el perro se acabo la rabia”. Estoy persuadido de que doy voz a un amplio sentir entre españoles conscientes de que la gravedad de la amenaza secesionista requiere con urgencia inaplazable la drástica aplicación quirúrgica de las leyes democráticas con las que cuenta nuestro ordenamiento jurídico, empezando por el artículo 155, la ley de seguridad nacional, y otras medidas excepcionales, como la inmediata ilegalización cautelar -en toda España-, de organizaciones que trabajan en contra de la soberanía y unidad nacional de nuestra patria.

En Cataluña, la situación de desamparo que padecemos los catalanes leales a España es tan clamorosa que desde hace muchas semanas ciudadanos barceloneses se están manifestando cívicamente todos los miércoles por la tarde, exigiendo -delante de la Delegación del Gobierno-, la aplicación inmediata del artículo 155. Pero Enric Millo -delegado catalán de un gobierno traidor a España-, no se da por enterado. Esta demasiado ocupado reuniéndose amigablemente con jefes y jefecillos del negocio separatista, que deberían estar ya en la cárcel cumpliendo condena por sediciosos.

Millo, Albiol, y otros miembros de la cúpula del PP en Cataluña encaran la ofensiva nacional secesionista desde el mero tacticismo y la falta de criterio, en un posicionamiento apaciguador absolutamente vacuo y contraproducente, y que da lugar a gravísimos errores políticos y de propaganda, como el anuncio del PP en Cataluña, en el que implícitamente se les da la razón a los nacional separatistas al aceptar como punto de partida la bilateralidad entre dos sujetos soberanos, una señora y un señor que voluntariamente forman una pareja; Pareja en la que la mujer representa a España y el hombre a Cataluña, lo cual es un modo bastante idiota de proclamar que Cataluña y España son sujetos igualmente soberanos e independientes. Bajo una apariencia unitaria el mensaje subliminal es que Cataluña ya es independiente, y que la unión entre ambos sujetos de soberanía es fruto de un pacto confederal. Como si simplemente se tratara de llevarnos bien, querernos mucho, y no divorciarnos nunca. ¿De quién es la venenosa ocurrencia? ¿A quién quieren intoxicar? En un mismo territorio no pueden coexistir amorosamente dos soberanías nacionales, y aun menos cuando el nacionalismo tiene su raíz y su discurso en el permanente odio a España.




Observen otra vez la imagen atentamente, y vean como el PP catalán hace gala de un buenismo naif y ridículo, y no solo eso. Además, los aduladores de Rajoy, tienen la desvergüenza de presumir de lo que carece Rajoy y de lo que carecen también ellos: Valentía. La valentía la tienen los ciudadanos de toda clase y condición que sin ningún apoyo del PP ni del gobierno de España -Ni de este ni de los anteriores-, dan la cara enfrentándose cívicamente a la Generalidad secesionista de Cataluña.

También es una evidencia palmaria la inutilidad e irrelevancia del PP catalán posterior a Alejo Vidal Quadras, fulminado por Aznar para complacer a Pujol cuando ambos hablaban en catalán en la intimidad del hotel Majestic. Inutilidad del PP catalán acorde con la de su jefe Rajoy, dueño absoluto de ese Partido Popular que no ha cambiado de nombre pero que está dispuesto a cambiar a peor en todo lo demás. Hoy Rajoy y el PP son una misma y sola cosa.

Rajoy carece de discurso nacional y carece de voluntad para destruir el relato separatista. Quiere o necesita seguir como presidente a costa de lo que sea, por ejemplo, a costa de no gobernar en defensa de la unidad nacional. En vez de dar la cara y poner orden desde el gobierno prefiere esconderse detrás de togas y puñetas, o detrás de las faldas de Soraya Sáenz de Santamaría -como antes lo hizo detrás del ministro de Exteriores-, o detrás de los barceloneses valientes y leales a España que nos manifestamos todos los doce de octubre en plaza Cataluña, y todos los seis de diciembre en plaza de San Jaime. Barceloneses a los que ya no representa su Partido, que de la mano de su consejero Moragas ha ido degenerando hasta convertirse en el partido de la traición a España, el mismo partido que ha pasteleado y sigue maniobrando subterráneamente para no irritar demasiado al nacionalismo catalán. Nadie del gobierno explica como el ex molt honorable Jordi Pujol Soley sigue libre después de demostrarse que durante décadas ha dirigido una organización criminal internacional -a modo de mafia familiar-, lucrándose exponencialmente del privilegio de ser a la vez padre de la nación catalana y virrey en Cataluña.

Cada día más palpable e inocultable que en las altas esferas de las cúpulas del poder político y económico en toda España, Cataluña incluida, siguen vivas aquellas turbias complicidades de entonces

Rajoy, con su absoluta falta de voluntad para combatir al nacionalismo catalán –a fin de cuentas él es lo más parecido a un nacionalista gallego-, nos ha conducido a la actual situación en Cataluña, donde ya se puede vislumbrar como asoma en el horizonte la siniestra sombra amenazante de la balcanización, con el consiguiente conflicto civil cruento. Carnicería que podemos imaginar cómo puede empezar, pero no como puede acabar. Repasemos la historia, recordemos los antecedentes de la propensión hispana a las guerras civiles, y no olvidemos que ninguna secesión se ha conseguido pacíficamente. Esperemos y recemos, para que tal tragedia sangrienta no llegue nunca ha ocurrir. Pero seamos prudentes y no la descartemos como escenario posible y cada vez más probable.

En definitiva, el proceso de sedición en Cataluña ha configurado una situación de resolución extremadamente difícil. Han dividido Cataluña en dos bloques enfrentados e irreconciliables. Ante esta situación no caben mas dilaciones ni distracciones, y sobre todo no caben más políticas de apaciguamiento que ya han demostrado ser totalmente contraproducentes.

O gana el separatismo, o gana España.

O ganan ellos, o ganamos nosotros.


Óscar Bermán Boldú
Regidor Ayuntamiento de Palafolls (Barcelona)
Palafolls, a 13 de julio de 2017

lunes, 10 de julio de 2017

Carta de un catalán, en el 173 aniversario de la Guardia Civil.


Soy un catalán agradecido a la Guardia Civil, y como catalán, y -por lo tanto, un español más- escribo y publico estas líneas, a pocas fechas de la tradicional celebración del aniversario de su fundación, con el propósito de mostrar mi gratitud y rendir homenaje personal a tan benemérita institución, que siempre ha destacado por su sacrificado trabajo, sin el cual -y no exagero-, no habría paz ni seguridad en España.

Empecemos con un breve recordatorio histórico: El caos en el que quedo sumida nuestra patria como consecuencia de la victoriosa -pero devastadora- Guerra de la Independencia (1808-1814), propicio la proliferación de multitud de bandas de criminales asaltadores de carreteras, que con sus fechorías estaban convirtiendo a la patria exhausta en un territorio intransitable. A fin de resolver esta calamitosa situación -el entonces mariscal de campo e Inspector General Militar- don Francisco Javier Girón Ezpeleta Las Casas y Enrile, marqués de las Amarillas y duque de Ahumada, creó el primer cuerpo de seguridad pública implantado en España a nivel nacional: La Guardia Civil. El trascendente acontecimiento tuvo lugar el 28 de marzo de 1844. Y fue completado mediante un segundo decreto el 13 de mayo del mismo año.

Este año, 2017, a mediados de mayo, celebraremos el 173 aniversario de la creación de la Guardia Civil, y siguen estando plenamente vigentes los intangibles principios que todo guardia civil está obligado a cumplir: Lealtad, disciplina, austeridad, abnegación, sacrificio, y espíritu benemérito. Principios de conducta que cotidianamente ponen en práctica los soldados de la Guardia Civil, nobles y generosos principios, siempre en concordancia con su lema “El honor es mi divisa”.

La Guardia Civil siempre hace gala de su patriotismo. Su patriotismo es su razón de ser. Patriotismo entendido como vocación de servicio a España, patriotismo heroico, noble y veraz, proclamado abiertamente en el lema de sus casas cuartel: “TODO POR LA PATRIA”, rotulado orgullosamente sobre los colores de la enseña nacional.

La Guardia Civil es un disciplinado y centralizado cuerpo militar de buenos soldados de España, militares que ejercen funciones de policía en el seno de la sociedad civil, de ahí su nombre. La condición castrense de esta policía tan querida y propia del pueblo español, al que pertenece, incrementa su efectividad en la lucha contra las diferentes variantes de bandas criminales o delincuencia organizada, y muy especialmente contra el terrorismo totalitario, ya sea separatista o islamista.

Los españoles tenemos mucha suerte de contar con la Guardia Civil, y me duele cuando los reconocimientos oficiales no pasan de ser meros reconocimientos retóricos, que no encuentran reflejo en las decisiones de los Consejos de Ministros, cuando no le procuran a la Guardia Civil todos los medios que necesita y los reconocimientos efectivos que merece por su abnegada y constante labor a favor del orden público y el bien común del pueblo español.

En los años en que el terrorismo separatista infringía toneladas de sufrimiento y dolor a los españoles por el hecho de ser españoles, fue la Guardia Civil quien cargo sobre sus espaldas la mayor parte de ese sufrimiento, y -a la vez- la responsabilidad y el valor de combatir heroicamente a ETA sin tregua, en medio de circunstancias políticas extremadamente hostiles. Y mientras el separatismo batasuno de los Otegui y compañía asesinaban y mutilaban españoles, algunos políticos -necios y/o claudicantes- preparaban el camino hacia falsarios “procesos de paz” a costa de la sangre y la vida de los mejores españoles, los mismos políticos indignos que le han regalado inmerecida legitimidad democrática, competencias nacionales y financiación pública al nacionalismo separatista y antiespañol -y aún, a día de hoy, siguen haciéndolo-.

Dicen “que del enemigo el consejo”, y en este sentido resulta muy clarificador el indisimulado odio a la Guardia Civil compartido por los enemigos de la libertad y de la justicia, y por todos los enemigos de España.

En las últimas décadas -líderes políticos con altas responsabilidades de Gobierno-, y para dar satisfacción al nacionalismo catalanista, expulsaron de Cataluña a la mayor parte de los efectivos de la Guardia Civil, y traspasaron la mayor parte de sus funciones y competencias a la policía autonómica, en un proceso de sustitución de referencias nacionales españolas por referencias nacional-catalanistas. Esto ha sido mucho más que un gravísimo error.

Justicia es darle a cada quien lo que le corresponde. No me cabe ninguna duda de que el benemérito cuerpo de la Guardia Civil es uno de los más sólidos fundamentos sobre los que descansa la sociedad española. Los guardias civiles merecen más y mejor retribución, humanamente y en todos los sentidos, también en lo económico y en las condiciones laborales de su sacrificada vocación profesional. Nosotros los que de verdad nos tomamos España en serio, exigimos una justa compensación de sus servicios, no es justo ni admisible que estos excelentes servidores del bien público perciban una remuneración inferior a otros cuerpos de policía.

Parece ser, según una información aun no suficientemente contrastada, que el año pasado hubo un levísimo e imperceptible incremento de la presencia de la Guardia Civil en Cataluña. Nosotros, los que de verdad nos tomamos España en serio, esperamos que este incremento sea el inicio de una rotunda rectificación de las erróneas y contraproducentes políticas de apaciguamiento con el nacionalismo catalanista. Los catalanes leales a España queremos mucha más presencia de la Guardia Civil, y reclamamos el máximo apoyo público a la Guardia Civil, y a los guardias civiles.

En ese mismo sentido me permito proponer que el Gobierno tome las medidas necesarias para multiplicar notablemente el número de sus efectivos en Cataluña, hasta que sea el cuerpo de policía más visible y presente en la vida pública catalana. Ese solo hecho, dejaría claro para todo el mundo que el Gobierno no se arruga ni achanta ante el separatismo, y que los españoles mandamos tanto en Cataluña como en el resto de España.

PUBLICADO EN LA REVISTA

Asociación de Huérfanos, Antiguos Alumnos y Profesores de los Colegios y Academias de la Guardia Civil.

Delegado en Gerona
Ócar Bermán Boldú

martes, 27 de junio de 2017

Carta abierta a don Valentín Agustí Bassa, alcalde de Palafolls PSC ( Registro de entrada 4455/ 26/06/2017 en el Ayuntamiento de Palafolls)


Sr. Agustí, no le escribiría está carta, ni ninguna otra, si no fuese usted alcalde de mi pueblo. Le escribo la presente porque mi sentido del deber me obliga a denunciar públicamente su nefasta gestión como alcalde de Palafolls. 

Sr. Agustí, al inicio de la legislatura usted se comprometió expresamente a asumir su obligación legal, como alcalde, de convocar los plenos municipales. Obligación que está incumpliendo reiteradamente, valiéndose de excusas absurdas, ya que cuando a usted le ha interesado ha sido capaz de convertir a un ingeniero municipal en interventor accidental, y a un asesor urbanístico en secretario accidental.

Sr. alcalde, usted se empecina en poner trabas y limitar las funciones de control democrático que la oposición municipal tiene el derecho legal y el deber legítimo de ejercer. 

Sr. alcalde, es intolerable su constante empecinamiento en modificar arteramente las convocatorias de las Comisiones Informativas, para impedir la asistencia a miembros de la oposición, ya que usted tiene conocimiento de las obligaciones laborales y profesionales que condicionan y limitan sus agendas y disponibilidad. 

Sr. alcalde, en la práctica usted ha sustraído competencias al Pleno Municipal donde estamos representados todos, y se ha apropiado irregularmente de funciones que no le pertenecen, trasladándolas a la Junta de Gobierno Municipal, donde usted hace y deshace a su antojo, sin transparencia, al modo caciquil, y sin ningún control democrático que le pueda vigilar o criticar. 

Sr. alcalde, usted -hipócritamente, y solo de cara al escaparate-, hace ver como que nos pide colaboración, pero nuestras propuestas son ignoradas y silenciadas sistemáticamente, y la única respuesta que hemos obtenido a nuestras ofertas de colaboración han sido burlas, ninguneos y desprecios por su parte. 

Sr. alcalde, usted ha pervertido el Ayuntamiento de Palafolls, lo ha convertido en su cortijo, y lo ha puesto al servicio de su interés individual. 

Sr. alcalde, después de haberse jubilado como médico usted tiene la desfachatez de concederse a sí mismo el lucrativo privilegio de utilizar dependencias públicas como su consultorio de psiquiatría. Y no será por necesidad, solo para que no vuelen sus votantes. 

Sr. alcalde, llevamos dos años de legislatura y su incapacidad para gestionar el patrimonio municipal ha degenerado en parálisis de gobierno. Usted ha malvendido un patrimonio que no es suyo, perjudicando económicamente al conjunto de los ciudadanos de Palafolls. 

Sr. alcalde, hace años le vengo advirtiendo que las inversiones faraónicas, que en su día usted propuso y realizo, serían insostenibles de mantener en el futuro, como así ha sido, y usted mismo ha confesado en radio Palafolls, el reto en el futuro será el mantenimiento. Usted sabía entonces, o debería haber sabido, que era imposible el mantenimiento de estas infraestructuras sin contar con suficientes recursos. Esa fue su equivocación -una más-, realizar “grandes obras” para ganar los votos de los votantes menos previsores. 

Usted no supo ver ni prevenir entonces lo que iba a ocurrir después, y -consecuencia de su falta de previsión-, Palafolls padece una carga inútil que no puede pagar. Gobernar es prever y proveer, y usted no ha hecho ninguna de las dos cosas. 

Sr. alcalde, usted elude siempre asumir la responsabilidad de sus equivocaciones y carga el peso de sus errores sobre las espaldas de los ciudadanos de Palafolls, con subidas de impuestos y tasas municipales. Su alcaldía hace aguas y amenaza con ahogar al pueblo de Palafolls. 

Sr. alcalde, reiteradas veces le aconsejado que en los presupuestos municipales invierta en asfaltado de las calles, por el mal estado general, y en pintar todas las señalizaciones de pasos de cebra y stop. Otro caso de desidia por su parte es el polígono industrial Mas Puigvert, que lleva más de 17 años sin ejecutar el alumbrado público, mire como están las barriadas y urbanizaciones. 

Sr. alcalde, usted ha dividido el municipio en clases de primera y de segunda, y solo tiene en cuenta a la gente vip del municipio. Usted exhibe en la fachada del ayuntamiento una pancarta con el lema “# Volem Acollir”, pero como alcalde de Palafolls nunca ha ayudado a la gente humilde trabajadora ni a las familias necesitadas. Nunca se ha molestado en la situación general de los ciudadanos más desfavorecidos de nuestro municipio, cuando debería usted preocuparse y ocuparse por el nivel adquisitivo de los ciudadanos de Palafolls, que -en parte “gracias” a usted-, es en el más pobre de toda la comarca del Maresme. 

Sr. alcalde, su actitud hostil contra los agentes de la policía municipal provoco lo que usted quería, que se marchasen a otros municipios, para así dejar sitio a interinos de su agrado, jugando a clientelismo político con la seguridad de todos. Este hecho deleznable ha producido un deterioro de la seguridad en el municipio, solo hace falta ver cómo está la urbanización Ciudad Jardín, con profusión de viviendas ocupadas, y plantaciones de marihuana, donde su incompetencia como alcalde ha provocado la intervención policial de los Cuerpos de Seguridad del Estado. 

Sr. alcalde, usted ha convertido parques municipales en malolientes depósitos de mierda. A usted no parece importarle cómo está el municipio de Palafolls -mi pueblo-. Es evidente que entre sus prioridades no figura el servir al bien común de los ciudadanos de Palafolls, a los que usted tan pésimamente representa. 

Sr. alcalde, usted hace mucha propaganda “informativa” para distraer y ocultar su escasa e impresentable acción de gobierno, de la cual cabe destacar sus extralimitaciones en su afán anticristiano y antiespañol contra la muy humilde y devota procesión legionaria de Semana Santa, en el popular y obrero barrio de San Luis. 

Sr. Valentín Agustí, usted ha dado sobradas muestras de no merecer ser cargo público ni alcalde de ningún municipio, y aún menos de serlo de mi amado pueblo, Palafolls. Pueblo en el que vivo desde hace décadas y en el que he formado mi familia, a diferencia de usted, que prefiere mantener su residencia lejos de Palafolls.

Sr. Valentín Agustí, por mi compromiso con el pueblo de Palafolls, por higiene democrática, y por salud pública, estoy considerando la posibilidad de iniciar un proceso de reprobación contra usted. Intención que anuncio por medio de esta carta y a la cual procederé si concito suficientes apoyos y colaboración entre los ciudadanos, comunidades de vecinos, familias y empresas de Palafolls. 

             Óscar Bermán 
             Grupo municipal no adscrito
             Ayuntamiento de Palafolls 

jueves, 1 de junio de 2017

Hay una guerra y esta guerra es mundial en Europa, el mundo occidental en manos de la sumisión del islam.


 Tras la masacre de Manchester se ha producido la misma secuencia de reacciones mediáticas y oficiales que vienen repitiéndose de forma automática ante los atentados cometidos por islamistas. Una retáila de tópicos que busca desesperadamente mostrar que ese enésimo ataque es obra de individuos o grupos minoritarios que defienden un islam radical. Cualquiera que pretenda generalizar las causas de esta violencia al conjunto del mundo islámico es tachado islamófobo. La forma más sencilla de acallar una opinión es ponerle un nombre oprobioso: reaccionarios, revolucionarios, homófobos, xenófobos… Pero toda esta máquina propagandística de desinformación y demonización encuentra un muro infranqueable cuando se enfrenta a los hechos y a la razón desnuda y coherente.

No son todos los musulmanes. Tampoco todos los nazis cometían atrocidades. Pero todos los nazis guardaban silencio. No todos los comunistas cometían atrocidades, pero todos los comunistas guardaban silencio. No todos los musulmanes cometen atrocidades, pero el mundo musulmán guarda silencio. Apenas existen voces en el mundo musulmán que denuncien los crímenes cometidos en nombre del Islam. Mucho menos manifestaciones públicas. Pero este hecho, absolutamente esclarecedor, no es el sustancial. ¿Acaso porque no todos los nazis o los comunistas cometieran crímenes esas ideologías han quedado a salvo de la condena generalizada?.

En el mundo occidental, donde además de libertad y progreso gozamos de una autocrítica ejemplar, el nazismo está considerado, en sí mismo, una ideología criminal y liberticida. En menor medida, debido a la propaganda de una izquierda política basada, entre otras cosas, en la propaganda, el comunismo también es considerado una ideología colectivista y liberticida que ha causado tanta muerte y sufrimiento, si no más, que el nazismo.

No es, pues, suficiente con apelar a que los crímenes los cometen sólo unos pocos musulmanes para exonerar al Islam como una ideología totalitaria y violenta.

Islam significa “sumisión”. ¿Se imaginan qué diríamos en el mundo occidental, o en el ancho mundo que envidia-odia al nuestro si surgiera entre nosotros una ideología religiosa o política que se llamara, por ejemplo, “sumisión”, “apartheid” o “supremacismo”? Resulta esclarecedor que a nuestro modelo de sociedad nos guste llamarlo no “sumisión” sino “Mundo libre”.

No es necesario llevar a cabo una análisis de los preceptos que el Islam defiende y que en la inmensa mayoría de los países donde dominan se imponen y que son contrarios a los derechos humanos más elementales reconocidos por la inmensa mayoría de la Humanidad. Basta con los hechos.

El Islam no es una simple religión. Esa es la piel de cordero mediante la que pretenden, los musulmanes y sus dementes aliados en el mundo libre, ocultar que se trata de una ideología totalitaria que desprecia los derechos humanos, la libertad, la igualdad y la dignidad de las personas. Una ideología integral e integrista que, exactamente igual que el nazismo o el comunismo, pretende imponer sus preceptos religiosos, morales, económicos y políticos a toda la sociedad en todas partes del mundo. Una ideología invasiva de todos los ámbitos de la existencia que alienta la violencia para expandirse y el terror para llevar a la sumisión o a la tumba a quienes se resisten.

Y esta ideología integral, como todas las que han ido surgiendo a lo largo de la Historia, nos ha llevado a una guerra mundial. ¿Exageración?.

Es verdad que, por mucho horror que generen los atentados terroristas, tienen una escala infinitamente menor que la violencia usada en una guerra convencional. Pero esto es, simplemente, una muestra de la debilidad y el fracaso histórico de la civilización surgida bajo el yugo del Islam, que ha sido incapaz de generar libertad y, por tanto, progreso. Es por eso que los musulmanes huyen desesperados hacia el paraíso occidental. No tienen capacidad tecnológica para el progreso y el bien ni, tampoco, para el mal. No poseen capacidad militar suficiente como para enfrentar una guerra abierta a no ser entre ellos mismos. Contra el resto del mundo sólo pueden oponer la cobardía del terrorismo o, como mucho, las guerra de guerrillas.

Hay una guerra y esta guerra es mundial ¿Acaso la extensión de la misma no es mayor que la que se dio en la última gran guerra?.

Un hecho esencial sobre el que los negacionistas intentan histéricamente pasar de largo, nos da la respuesta: Más del 90% de los conflictos violentos que existen en el Mundo están protagonizados por musulmanes, al menos, en uno de los bandos contendientes. Los musulmanes se encuentran enfrentados con sus vecinos o sus huéspedes en todos los lugares y contra toda clase de personas: Blancos, negros, amarillos, católicos, ortodoxos, protestantes, hindúes, animistas, budistas, taoístas, ateos, de izquierdas, de derechas, en Europa, Asia, África, América y Oceanía. Si esto no es una guerra mundial ¿qué lo es?.

El Islam es, hoy, la mayor amenaza ideológica que sufre la Humanidad. Los musulmanes tienen un grave problema con que les afecta a ellos y que pretenden exportar al resto del mundo. Son ellos los que tienen que luchar por erradicar esa ideología integral y totalitaria para quedarse con sus creencias religiosas y salir de la Edad media, como nosotros supimos hacer, convirtiendo al cristianismo en una religión y no en una imposición total.

Nosotros tenemos otro grave problema: los negacionistas y colaboracionistas con esa ideología integral de dominación a la que defienden respondiendo con tópicos y palabras demonizadoras: islamófobo, racista, insolidario. Pero nadie está contra los árabes, los creyentes o los pobres. Sí contra el nazismo, el comunismo o el islamismo.

Óscar Bermán

lunes, 29 de mayo de 2017

"Rajoy acomplejado, sin coraje ni sentimiento en Cataluña".


Nada como los hechos para aclarar las ideas. Podemos convencernos de que el mundo va a seguir al pie de la letra nuestros proyectos, que la explicación de las cosas se corresponde con lo que pensamos o que nuestros deseos terminarán imponiéndose con sólo darles tiempo. Pero no es así.

La iniciativa, en política como en tantas otras cosas, no puede nunca perderse. Incluso cuando de lo que se trata es de permitir que el adversario siga actuando equivocadamente. Incluso cuando esa iniciativa consiste en no hacer nada. Pero cuando ceder permanentemente la iniciativa se disfraza de astuta estrategia, estamos engañándonos y, también, engañando a quienes lo quieran.

Ganar tiempo es la estrategia chica de quienes pretende hacer pasar su pillería por inteligencia, su inacción por sabia actuación y su cobardía por prudencia tan elevada que nadie alcanza a verla. Seguir sentado en la silla no es prueba de nada, excepto de que seguimos sentados. Los hechos, sin embargo, son elocuentes pero, a lo que se ve, no evidentes para algunos. Y los hechos son:

Que el PP tiene minoría mayoritaria. Es decir, que fue el menos perdedor de las pasadas elecciones. No el ganador. Que Mariano Rajoy, pues ese es el PP, malgastó el mayor poder político que nadie ha tenido en democracia para pasar el tiempo y, así, ahorrando esfuerzo, demostrar que ningún problema se resolvió, pero ninguno tampoco nos explotó porque, “¡Miren! Sigo sentado en la silla”.

Apenas cuatro regates y, ahí van unos euros y allá más prebendas, de Vizcaya y Canarias nos viene dado, sin hacer apenas nada, y a costa del erario (ya saben, lo dijo la ministra, que el dinero público es de un tal Nadie) sigo en la silla o, lo que es al caso, no habrá elecciones anticipadas. Porque todo está atado y bien atado con Susana y cogido por donde duele con los pujoles. Pero he aquí que llegan los hechos y la silla tiembla, y se muda el gesto de D. Mariano cuando pierde a Susana y, al tiempo, los pujoles grandes y chicos, interpuestos o presentes, le dicen que ahora jugamos a hechos consumados, que habrá referéndum, vaya quien vaya al juzgado, nunca a la cárcel. Y que habrá independencia, se ponga D. Mariano de pie o siga sentado.

¿Cabe en cabeza alguna que, ante esos hechos, el Presidente de un país hable de “gravísimo chantaje y amenaza” y su ministra de defensa de “golpe de estado” y, luego, no pase nada? Bueno sí, que ese mismo Presidente de un país en el que, según su gobierno, se está tramando un golpe de estado, anime, exija más bien, a la sociedad para que se movilice ante el proyecto independentista catalán… “Porque yo -le faltó añadir- ya saben que estoy sentado”.

Ante el hecho consumado de que es Pedro Sánchez quien gobierna a su socio de negocios políticos, el PSOE, sólo sabe descomponer el gesto y repetir “no habrá elecciones anticipadas”, como si con ese mantra pudiera conminar a los hechos para que le sean favorables. Ante el hecho consumado del referéndum ¿qué hará quien de no hacer nada ha hecho su oficio?.

Habrá referéndum, y habrá caras demudadas por el miedo y la sorpresa. Y será la sociedad, quien se movilice, el pueblo español, como siempre, quien enfrente con hechos a los hechos y agarre la realidad que D. Mariano ha incubado sentado como llueca (que no. Que no es presidente), para que nada pase de lo mucho malo que vendría si sale adelante la fuerza y se tuerce el derecho. Si con nadie delante los independentistas dan el paso y nos ponen a todos, también al sentado, frente a un futuro truncado en nuestra Cataluña zaherida por jarramantas y en nuestra España vendida por mansos cabestros disfrazados de prudentes toros bravos que piensan, sin moverse, salir vivos y honrados de la plaza.  

Óscar Bermán

miércoles, 17 de mayo de 2017

CARTA A LOS INTERESADOS EN PARTICIPAR EN EL PARTIDO QUE ESTOY FUNDANDO.




CARTA A LOS INTERESADOS EN PARTICIPAR EN EL PARTIDO QUE ESTOY FUNDANDO

En las últimas semanas estoy recibiendo multitud de preguntas de personas interesadas en el proyecto de fundación del partido en el que junto a un buen equipo de colaboradores estamos trabajando. Ese es el motivo por el que creo conveniente haceros llegar las siguientes  consideraciones: 

Desde una concepción política que trasciende los viejos y ya inservibles clichés no tiene sentido plantear de forma exhaustiva programas “vademécum” que pretendan coleccionar respuestas concretas y fijas a todos os asuntos públicos. Este modo de plantear alternativas sólo sirve para facilitar los incumplimientos al difuminarse estos en toda suerte de disculpas normalmente achacadas a que circunstancias imposibles de prever no han permitido cumplir esta o aquella promesa. Además, suponen un corsé inservible para la acción de gobierno en unos tiempos en los que los cambios sociales y económicos son tan profundos como vertiginosos.

Por esto propongo dos cosas:

1. El enunciado orientativo -no excluyente ni rígido- de unos principios básicos que expondremos en un ideario general.

2. Una estrategia de acción política que permita optimizar los recursos empleados y generar una dinámica de cambios en la regeneración de la sociedad. Cambios realizados por la propia dinámica generada con naturalidad y sin dirigismo.

Abundando en lo anterior; No es la reglamentación -minuciosa y pormenorizada-, la vía más apropiada para llevar a cabo los ajustes y adaptaciones que los españoles necesitamos para esta nueva época en la que ya estamos inmersos, sino todo lo contrario. Necesitamos construir un espacio en el que la propia sociedad -las familias, las empresas, las asociaciones no subvencionadas, los ciudadanos-, sean dueños de su vida y su destino restringiendo al ámbito netamente político a su función de orden y soporte para la libertad y seguridad de todos.

Los protagonistas de la vida en sociedad no pueden ser los políticos, y eso, para que no sea un simple eslogan publicitario, debe concretarse en medidas generales que no constriñan la libertad y la iniciativa personal, social, económica y cultural.

Es por esto que con ocasión del congreso fundacional o unos días después, presentaremos de forma sencilla y clara estos principios de acción con los que pretendemos permitir a la sociedad que genere ella misma todo el potencial de cambio y progreso del que somos capaces todos a poco que nos den libertad y un mínimo soporte que nos garantice no quedarnos solos a merced de la mala suerte.

Unos principios de acción que dejarán espacio para el debate y el perfeccionamiento de las fórmulas para llevarlos a cabo. Unos principios que serán un revulsivo mucho más eficaz que esos programas exhaustivos de la política partidocrática; Programas exhaustivos que en su mayor parte ya nacen como papel mojado.

No queremos una sociedad sometida a designios cerrados de una clase política que quiere reglamentarlo todo hasta asfixiar la iniciativa de los ciudadanos y, así, poder luego hacer lo que le da la gana incumpliendo el espíritu de lo que con tanto celo han reglamentado.

Queremos una sociedad libre y, por tanto, responsable. Y esa sociedad no se construye dictando las reglas que deben regir la convivencia y garantizar la seguridad sin la que no es posible la libertad.

En muy poco de tiempo, cuestiones más concretas se plasmarán en el documento en el que estamos trabajando, y que será él principio de arranque de este proyecto; Un proyecto nacional de regeneración social en el que cabemos todos los españoles.

Sera bien recibida y compartiremos cualquier aportación en cuestiones de interés general que enriquezcan nuestro ideario; El ideario del partido que España necesita.

participa.oscarberman@gmail.com

Reciban un cordial saludo

Óscar Bermán

Palafolls, 17 de mayo de 2017